¿Es la nueva ola de proteccionismo socialmente responsable?
La crisis no sólo está dejando cierres de empresas, despidos, o desahucios. También está produciendo la reaparición del fantasma del proteccionismo. En España el Gobierno acaba de introducir una serie de emiendas en sendas normas que acaba de aprobar el Senado para permitir que las compañías cotizadas puedan blindarse con la excusa de evitar opas hostiles.
Atrás queda la Ley de Sociedades de Capital y también la primera de las recomendaciones del Código Unificado de Buen Gobierno que pide que los estatutos de las sociedades cotizadas “no limiten el número máximo de votos que pueda emitir un mismo accionista, ni contengan otras restricciones que dificulten la toma de control de la sociedad mediante la adquisición de sus acciones en el mercado”.
Sin embargo y frente a esta recomendación de buen gobierno, Aemec (Asociación Española de Accionistas Minoritarios de Empresas Cotizadas) se ha mostrado abiertamente a favor de los blindajes. En opinión de esta asociación, la nueva norma, que aún debe tramitarse en el Congreso, cumple “la aspiración de tener un instrumento de defensa contra las oligarquías de accionistas” y “devuelve a cada sociedad y a l
a junta general, soberana por excelencia, la posibilidad de pensar en el interés social”,.
Las cosas, pues, parecen haber cambiado. Y no sólo en España. A lo hora de tomar la decisión de regresar a los blindajes el Gobierno recuerda que existen limitaciones a los derechos de voto en muchos otros países de la UE y que la propia Comisión Europea ha elaborado un informe en el que constata que el 44% de 464 compañías analizadas tienen en pie algún mecanismo de protección.
El comercio no se libra de la ola de proteccionismo. La propia Comisión Europea acaba de publicar un informe que alerta sobre el fuerte incremento del proteccionismo en los países del G-20. Sólo en los últimos ocho meses se han introducido hasta 123 nuevas restricciones al comercio, lo que supone un incremento ligeramente superior al 25 %. De este modo, el número total de medidas restrictivas asciende a 534.
“Está claro que los miembros del G-20 deben intensificar seriamente sus esfuerzos para combatir el proteccionismo. Estoy muy preocupado por el rápido aumento de las medidas de restricción del comercio en los últimos meses”, ha manifestado Karel De Gucht, comisario de Comercio de la UE.
El comisario añade que no hay que olvidar que el G-20 se comprometió a limitar dichas prácticas y que “el proteccionismo no beneficia a nadie. Transmite una señal equivocada a los socios comerciales mundiales, a los inversores y a la comunidad empresarial, que desea un clima empresarial previsible”.
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