Los accionistas comienzan su rebelión contra los bonus de los directivos

Hace no muchos días que la segunda aseguradora británica ha vivido un episodio singular. Andrew Moss, el consejero delegado de Aviva, se ha visto obligado a presentar su dimisión después de que los accionistas de la compañía se hayan levantado en rebelión al rechazar la propuesta de los ejecutivos para subirse el sueldo. Un incremento salarial que se pretendía llevar a cabo en medio de la siguiente situación expuesta por El País: ”desde la llegada de Moss al máximo cargo ejecutivo, la cotización en Bolsa ha caído en picado (de casi 800 peniques a 300) y en el último año las acciones han perdido un 50%, los ingresos un 19%, los beneficios un 16% y los dividendos un 16%”

El de Aviva, no es un caso único. Accionistas de otras empresas como Barclays, UBS, Citigroup, Credit Suisse, Immarsat  o Reckitt Benckiser han vivido en los últimos tiempos episodios similares de rebelión accionarial. ¿Será un síntoma de que la tan conocida apatía racional de los accionistas está llegando a su fin?

Las compañías cotizadas españolas, con menor dispersión accionarial que las británicas o estadounidenses y con grandes accionistas de control pueden sentirse más a resguardo de lo que puede convertirse en una tendencia. Pero las tendencias, más tarde o más temprano acaban por llegar.

Los pequeños accionistas y la sociedad en su conjunto no entienden cómo se conjugan las excesivas retribuciones y las cláusulas indemnizatorias que se otorgan a algunos directivos de grandes sociedades con la situación económica general y particular de las propias empresas.

En las circunstancias actuales la palabra bonus debería haber desparecido de los diccionarios y ser nada más de un recuerdo lejano de otros tiempos. ¿Cómo es posible que en Bankia se hayan pagado bonus a directivos por una gestión que se ha visto abocada al rescate y la nacionalización? ¿Se pagarán indemnizaciones a los directivos salientes? ¿Y qué dirán los accionistas?

Desde su salida a Bolsa el pasado mes de julio la entidad que venía presidiendo Rodrigo Rato ha perdido hasta esta semana más de un 40% de su valor. Si su acción se situaba en los 3,7 euros en su salida al mercado, ahora ronda los 2 euros.

Ante situaciones como ésta, ¿la apatía racional de los accionistas seguirá siendo la tónica? ¿o ha llegado ya el momento de la rebelión?

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